domingo, 12 de abril de 2020

Bendito sea el Señor que me ama

Yo no tenía que ir a ninguna parte a buscar al Señor porque el Señor estaba allí conmigo y me daba aliento y fuerza para cumplir la dura misión que me había encomendado. (Cuanto más tiempo pasa más convencida estoy de que hice lo que debía).
En algunas ocasiones me aparté de las celebraciones litúrgicas porque en aquellos momentos había razones o llamadas que me llevaban a otros lugares. El Señor puso en mi camino situaciones difíciles y pensé que, si me había puesto en aquel lugar, yo debía estar allí porque personas a las que amo me necesitaban. Yo confío en el Señor que me deja libre para que vaya y me deja la puerta abierta para que vuelva. Bendito sea el Señor que me ama.
  Saludos, Loida

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